viernes, febrero 27, 2015

¡SEXO!

Y ahora que he llamado tu atención...

¡Qué tiempos aquellos en los que veíamos por la calle esos carteles con ese viejo truco! Ahora lo que llama la atención de la gente son otros estímulos, como ha detectado hábilmente esta empresa de albañilería:

(Foto cortesía de mi hermano)

Astutísimo. Bien jugado, amigos, bien jugado. Impecable.


miércoles, febrero 25, 2015

Romanticismo

Eran los ochenta y eras un adolescente y estabas enamorado y tenías una navaja e ibas al campo y allí hacías un corazón en el viejo olmo hendido con tu inicial y la de la moza que pretendías.

Y ahora las cosas son distintas aunque la esencia sea la misma.



Amor en las estanterías de juguetes.  No me digas que no es bonito.


domingo, febrero 22, 2015

Manual de fútbol, Infrafútbol y En lo mudable

Hay que ver cómo son las rachas de lecturas. Igual te tragas una docena de libros malos (o los dejas a medias) como de pronto te tropiezas con una sucesión de libros que disfrutas como un enano.

En los últimos meses he tenido bastante suerte con los libros que he leído, así que como preveo que en los próximos tendré mala voy a recuperar la vieja tradición del Cerdo agridulce de reseñar, aunque sea brevemente, los que me han gustado, para que mientras leo los malos libros me consuele el recuerdo de los nuevos.

Por ejemplo, leí prácticamente seguidos tres breves libros de fútbol que esconden muchas cosas hermosas en sus páginas.

Yo reconozco que tengo cierta debilidad con Antonio Agredano. Llevo años leyéndole en el blog colectivo Diarios de fútbol y creo que si escribiera una lista de la compra de los últimos diez años yo lo leería vorazmente. Me fascina el tono que logra imprimir en cada párrafo, o la precisión para encontrar el detalle relevante que explica tanto sobre nosotros, o esa extraña y engañosa facilidad para la escritura a base de frases que son como relámpagos.

En lo mudable, de Antonio Agredano, habla de cómo ve el fútbol un aficionado del Córdoba. En realidad no habla de eso, claro, sino de la vida en general, y del amor en general, y en cómo vemos a las mujeres que amamos, y cómo nos afectan los fracasos y los pequeños triunfos.
Hábilmente estructurado en torno a las sucesivas relaciones amorosas del autor, se van desgranando melancólicamente los recuerdos de fútbol mezclados con los recuerdos amorosos. Una preciosidad de libro, emocionante durante muchas páginas, en el que lo de menos es el fútbol, porque el fútbol es sólo la excusa para hablar de quién somos. Espectacular libro, muy recomendable os guste o no el deporte en cuestión, y seais o no del Córdoba.


Enrique Ballester también escribe en Diarios de fútbol (un día hablaremos de todo lo que le debemos a Diarios de fútbol), y en la misma colección y editorial de En lo mudable ha publicado Infrafútbol, sobre el Castellón. El Castellón es un equipo de fútbol pequeño y y de carácter difícil, cuyos mitos me son completamente ajenos: un ascenso a primera división y un equipo formado en torno a un entrenador legendario, el muy amarrategui Luiche.

Así a bote pronto (notemos la sutileza de usar en este contexto esta expresión) me puedo imaginar pocos equipos con los que me pueda sentir menos identificado, yo que soy del Madrid de toda la vida. Pues os digo una cosa: después de leer este libro es probable que, como hago yo ahora, cada domingo miréis a ver cómo ha quedado vuestro Castellón.

Ballester logra que te preocupes por las hazañas y fechorías de un equipo que ahora mismo está en Tercera División (cuando escribo esto vamos perdiendo 2 a 0 con el Acero) a base de humor y frases como latigazos. Siendo un libro por completo diferente en estilo, tono e intenciones, a En lo mudable, comparten una capacidad extraordinaria para la frase redonda (tengo los dos libros muy subrayados). Con Infrafútbol descubres que también hay belleza en no ganar Copas de Europa ni Ligas ni nada parecido, que hay belleza hasta en perder o luchar por la supervivencia. Bueno, igual no es belleza la palabra. Que hay vida. Eso es, sí: vida.


Juan Tallón. Cómo es el regate en corto de este hombre, acojonante. Es un poco como estar viendo a Butragueño en su mejor momento, ahí parado en el área, con el defensa sin atreverse a entrarle, y de pronto, ¡chac!, un movimiento de cintura, una arrancada brutal y acabas de leer una frase descomunal que te deja boquiabierto (sí, también es este un libro de frases redondas, como los dos anteriores).

Manual de fútbol es un repaso a distintos aspectos del fútbol -es mucho más genérico que los otros dos libros de los que hablo, en el sentido de que no existe narrativa en torno a un equipo-, hilado a través de anécdotas o reflexiones en torno a temas concretos: la portería, el banquillo, la falta. Y esos temas le sirven a Tallón para hablar de otras cosas, como es natural, con ese tono suyo de escribir mientras enciende un cigarrillo o vigila que le ponen suficiente whisky en la copa que logra que cada párrafo parezca esconder los secretos del Universo dentro de él.

Humor irónico, escritura elegante y como de vuelta de todo, deliciosa, que hace de la digresión un nuevo y fascinante género literario.

miércoles, febrero 04, 2015

Poesía en la pared

Tampoco te creas que soy yo muy amigo de la Acción poética esa que está ahora por las ciudades, porque la mayor parte me parece un poco impostada y un poco cursi, pero esta pintada que me envía mi amigo Javi (¡gracias, majo!) me encanta:


Oh, maravilla. Aquí el amor sale a borbotones.

jueves, enero 15, 2015

Estoy muy nervosio

Eso le gritaba Miliki a Gabi en los felices 80: Estoy muy nervosio. Y yo me tronchaba porque tenía once años, o quizá diez, o quizá doce.

Hoy estoy muy nervosio porque sale a la venta mi novela Toda la verdad sobre las mentiras, que está ambientada, fíjense qué bien hilado está todo en este blog, en los años 80.


Y me pongo nervosio porque tengo ganas de que la gente la lea y me diga qué le parece. Que me contéis si os habéis emocionado, si habéis sufrido, si habéis reído o llorado, si por unas horas os habéis olvidado del informe Fonollosa que os trae por el camino de la amargura en la oficina, si en algún momento habéis dicho: "¡Ah, esto me pasó a mí cuando tenía diez años!", o si os parece que estoy escribiendo sobre vuestra familia (si la novela os parece espantosa, recordad que el ego de un escritor casi novato es muy frágil).

Así que compradla, si os apetece, dadle una oportunidad. Y si os sentís generosos, escribid una reseña en algún sitio, o publicadlo en Facebook, o decidlo en Twitter, o sacad una foto al libro y subidla a Instagram, y coged el teléfono y recomendadle a vuestro buen amigo Pau Gasol que se haga con un ejemplar, o aprovechad que acabáis de conocer a una desconocida en un garito para decirle: ¿te has leído Toda la verdad sobre las mentiras?

Gracias a todos. Sois más majos que las pesetas (que también son de los 80).

(Ya había hablado de la novela por aquí, por si alguien quiere saber algo más sobre ella, y yo creo que sospechais que voy a hablar más veces en el futuro. Y tenéis razón).


sábado, enero 10, 2015

Hartículos que he escribido

En estos últimos tiempos he ido colaborando con otros sitios que no son el Cerdo agridulce, y me acabo de dar cuenta de que no he dicho nada aquí. Qué mal, Palomares. Pero el valor de un hombre se fundamenta en su capacidad de rectificar a tiempo y de encontrar una excusa cualquiera para poner una foto de Bar Refaeli, y ambas cosas me sobran a mí.

Así que aquí van algunas cosas que he escrito fuera del Cerdo agridulce:


 Glup-glup Magazine:

La verdadera razón por la que se han divorciado Tim Burton y Helena Bonham-Carter 

Prohibido niños

We love advertising:

Un artículo que habla de sexo para ganar visitas, demostrando así su tesis principal

Nunca entiendo qué quieres decirme

El poder de la publicidad

Yo, mí, me, conmigo

Me tenéis hasta la coronilla con la Helvética

¿Cuándo va a salir la publicidad del armario? Primera parte.

¿Cuándo va  a salir la publicidad del armario? Segunda parte. 

Yo una vez escribí un anuncio como David Abbott

5 buenos ejemplos de cómo abrocharse el cinturón

Together Lebron James

Verne:

Los mejores mensajes de spam que he recibido nunca

16 anuncios con famosos que merecen la pena


Y eso es todo por el momentCoñe, que se me olvida lo importante, lo que os atrae aquí como la miel a las moscas:

Brindo por Palomares y sus artículos

La foto de Bar que no falte.

viernes, enero 09, 2015

Ideas para San Valentín

No lo dejéis para el último día. Os propongo un buen regalo para San Valentín, algo romántico:



José Luis Perales tenía que haber hablado de los trasteros en aquella canción mítica en la que define qué es el amor.




domingo, diciembre 14, 2014

Toda la verdad sobre las mentiras, de José Antonio Palomares

José Antonio Palomares soy yo, y sí, el día 15 de enero sale a la venta mi novela Toda la verdad sobre las mentiras (ya se puede comprar), editada por Plaza&Janés. Mírala qué bonita:


Toda la verdad sobre las mentiras es una novela agridulce, como el Cerdo que da título a este blog, en la que cuento con una mezcla de humor y ternura la historia de una familia vista a través de los ojos del hermano mayor. Durante la novela la manera en la que el niño ve a su familia, y a todo lo que le rodea, va cambiando poco a poco. Y hasta aquí puedo leer.

No sale Bar Refaeli porque la novela está ambientada en los años 80 y entonces Bar igual ni había nacido. Sí, señora, puedo escribir cosas sin que se nombre siquiera a Bar (aunque creo que es la primera vez en tres años en que escribo algo de más de cien palabras en el que no se cita a Bar Refaeli). Pero sí sale Silvia Marsó, que entonces trabajaba en el Un, dos, tres y estaba muy estupenda (sigue estando, y siendo, muy estupenda).

En la novela hay verdades, mentiras, recuerdos verdaderos y falsos, fantasías, gente con parche, yogurteras, duelos implacables de canicas, delanteros tan buenos que sus jugadas parecen imposibles, mujeres con las piernas largas, palabras sacadas de Mortadelo y Filemón, un esqueleto, chapas, bicicletas, fotos familiares, perros con cara de malo, chupachups Kojak, películas de kung fu, monedas de cinco duros con el águila imperial, dónuts, seats supermirafiori, pastillas de jabón hechas a mano, amor verdadero, archienemigos y un burro llamado Sansón, entre otras cosas.

La novela está muy bien, creo yo (a mí madre le ha encantado, con lo que es mi madre para todo lo que no sea Faulkner), así que os pido con lágrimas en los ojos y cara de gatito que la compréis, la recomendéis a vuestros mejores cien amigos, la leáis, que hagáis algún comentario sobre ella por esos mares procelosos de internet o en la barra del bar, etcétera. Que me echéis una mano, vamos. Con lo que yo hago por vosotros a diario, a vosotros qué os cuesta. Bien poco. Venga, trato hecho.

Sed generosos (con la compra) y expansivos (a la hora de hablar de ella). Y tendréis mi eterno agradecimiento.

viernes, noviembre 28, 2014

Masajista

Creo que este es el mejor texto publicitario que he visto en años:



Hola, si te gustan o apasionan los masajes de calidad o deseas tener una experiencia nueva: sinceramente, creo que yo soy tu mejor opción.

Qué dos genialidades. Primero el "si te gustan o apasionan", y luego el "sinceramente, creo que soy tu mejor opción", que es al mismo tiempo arrogante y modesto, como si nos perdonara la vida mientras nos ofrece con humildad sus servicios.

Luego vienen un par de párrafos hablando de los masajes en plan filosófico en los que de pronto sospechamos que a lo mejor no estamos hablando del mismo tipo de masajes porque hay cierta, cómo podríamos llamarlo, cierta ambigüedad.

Pero de inmediato volvemos a la genialidad cuando la masajista se escribe a sí misma, entre otras cosas con un hallazgo espectacular: "mirada enigmática". A mí me habría gustado que la autora siguiera por ahí eternamente en vez de contarnos el catálogo de masajes que sabe hacer, que es bastante aburrido y tan largo que estás a punto de saltarte la parte en la que dice, de pronto: "Recibo sola y sin mirar el reloj. Te gustará y no te defraudaré".

Cáspita. Eran esos masajes más que los ayurvédicos.
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